Posteado por: Cotonito | 8 abril 2009

Twitter: la adiccion de Google

En el 2009 internet se ha convertido en todo un desafío. Existen páginas sobre todo y sitios para todo. El mail –que hace unos años era el máximo esfuerzo que algunos realizábamos- ha quedado fuera de competencia y en su lugar han aparecido mil cosas, hasta aquí, desconocidas para mí: lectores de RSS, blogs, Facebook, MySpace, Messenger, Yahoo, Google, Youtube, Ustream … Es imposible no cansarse con tal cantidad de cosas, ni estar frente al computador por horas…

Pero entre tanta dirección o “URL”, como he aprendido a decir, en el año 2006 apareció el padre de lo que se denominaría microbloging: Twitter. La historia es más simple de lo que parece: sus co-fundadores Jack Doorsey y Biz Stone (fundadores de Blogger) tuvieron la idea de generar un sistema donde pudiesen saber lo que estaban haciendo sus amigos en tiempo real.

Fue así como desarrollaron este sitio – que toma su nombre del clásico “twit” (pío en inglés) que emiten los pajaritos- que hoy contaría con cerca de 6 millones de usuarios a lo largo del mundo, aún cuando sus ejecutivos no han querido revelar sus cifras. El sitio de Twitter corresponde a uno de los tantos que se han desarrollado en torno a las redes sociales, tales como Facebook o MySpace. La diferencia: se trata de un sitio donde sólo en 140 caracteres los usuarios responden a una sola, pero increíblemente vital pregunta, ¿Qué estás haciendo? Es impresionante que tan sencillo elemento se haya convertido en el sitio donde se encuentra la  información más actualizada del mundo, prácticamente en tiempo real.

Lamentablemente los sitios de esta naturaleza empiezan muy tibio, hasta que van formando un gran imperio, que -en ocasiones- sobrepasa las expectativas de sus creadores y de los usuarios. La consecuencia de este crecimiento es que pequeñas páginas se conviertan en las más visitadas del mundo, lo que a la vez genera el efecto contrario: como todo lo que sube tiene que bajar, las URLs se saturan y servicios como FAcebook o Twitter se caen.

Sí, porque así se llama en el lenguaje internaútico, que recién estoy entendiendo. Las páginas se caen y por horas los usuarios dejan de disfrutar de las comodidades de lo que –a estas alturas- ya se les convirtió en un vicio, es decir una necesidad. Aquí se viene la fase siguiente: esas pequeñas paginillas se convierten en empresas emergentes que deben financiarse, claro está.

Actualmente Twitter cuenta con un patrimonio, supuesto, de al menos 57 millones de dólares que fueron recaudados -de diversos inversionistas- por su actual presidente mundial, Evan Williams-. Dinero que supuestamente se habría guardado en cuentas bancarias. Lo lógico sería que este capital se utilizara para mejorar el funcionamiento de la página, para acarrear aún más  usuarios en la red. (Si es posible…)

Pero cuando una página como Twitter crece explosivamente no sólo abre el apetito de quienes “dependen” de ella, sino el de grandes empresas multinacionales como Facebook o Google. La primera ya habría ofertado cerca de medio billón de dólares en 2008, por la compra del servicio de microbloging, a lo que sus fundadores se opusieron.

Y la última novedad, como publicase el sitio TechCrunch sería -aunque esto de “novedad” en la red es bastante relativo si a cada microsegundo aparece algo “nuevo”- que la gigante Google estaría interesada en comprar a la página de los “píos”. Según lo que ellos han publicado la cifra estaría bastante por encima de los 250 millones de dólares. Lo mismo sucedió con la empresa del archiconocido YouTube. (Quién no haya visto algún video en esta página, sinceramente no vivió en este siglo…)

Pero la emoción de algunos y el resquemores de otros duró poco. Porque Biz Stone salió al paso de los rumores en el Blog de la misma empresa, para decir que es normal que Twitter realice conversaciones con compañías más grandes, pero con el objetivo de mejorar la experiencia de los twitter-adictos, de lograr una compañía rentable pero independiente. De acuerdo a quienes entienden sobre las inversiones en internet, es probable que se trate de una asociación para incluir un motor de búsqueda en el nido del pajarito o la inclusión de los “estados” (como se llaman las post de Twitter) entre los resultados de Google.

Como sea, este jueguito me tiene bastante entretenida: es innegable que uno se vuelve medio adicto. Aunque lo rechacemos este tipo de red social termina obligando a conectarse y al cabo de un rato de convierte en un pasatiempo bastante entretenido…hasta en una herramienta profesional porque más de la mitad de sus usuarios bien podrían ser periodistas, debido a la enorme rapidez con que se mueve la información.

Decisión que tomen, es de esperar que nos beneficie, que no tengamos más problemas que los costalazos que -de vez en cuando- sufre la página twitter.com .

¡Ya…me voy que tengo que cambiar mi estado!

Fuentes:

http://daringfireball.net/linked/2009/04/03/arrington-swisher

http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/dinero/hacker/el_telegrafo_del_siglo_xxi/561747

http://news.cnet.com/8301-1023_3-10211253-93.html?tag=nl.e703

http://www.rafaela.com/portal/modules.php?name=News&file=article&sid=15273

http://www.techcrunch.com/2009/04/02/sources-google-in-late-stage-talks-to-buy-twitter/

http://www.imatica.org/bloges/2009/04/060434152009.html

http://www.maestrosdelweb.com/editorial/microblogging-hacia-un-futuro-movil-e-inalambrico/

http://www.prnoticias.es/content/view/10030602/227/

http://blog.twitter.com/2009/04/sometimes-we-talk.html

 

Posteado por: Cotonito | 2 abril 2009

El Circo nacional: una ilusión de adultez

Los circos de nuestra imaginacionPocos recuerdan la maravillosa fantasía de los payasos, la ferocidad de los leones o la belleza de las bailarinas. Años atrás dejó de importarnos. Hace décadas que algunos no pisan las entrañas de un circo. Y al acercarse, con sus hijos probablemente, sienten más pena que nostalgia, más impresión que alegría, más vergüenza que admiración. Pero hay algo más doloroso aún, al acercarse a un circo nacional, una pregunta que todos se han hecho: qué pasa cuando las luces están apagadas, cuando son simples mortales.

Al ingresar, con cada paso, la sensación de estar en este lugar en el momento equivocado, se va haciendo latente. No hay maquillajes, no hay trajes ni brillos, no hay carcajadas, no se escuchan piruetas, aplausos o gritos de niños. A plena luz la real dimensión de los humildes circos nacionales está más presente que nunca. Se hace difícil escapar a la secreta intuición de que se está ante una función equivocada: no son verdaderos los escalones y graderías, no es real el techo, aquellos no son los artistas…dónde se fueron las maravillas de los circos de la niñez.

Al interior del circo sin vida la magia se desmorona. De día, hasta los últimos recovecos se ven distintos. No hay más imagen idealizada: payasos que, entre gritos y caídas, no paran de hacer reír. Malabaristas que se roban la película como verdaderos pulpos con hilos invisibles en los tentáculos. Esa fantasía en la que el trapecio se parece más a las olimpíadas que otra cosa… se esfuma. Embarga la tristeza.

Atrás quedaron los dioses y diosas que engalanaban al circo. Los magos ya no son mágicos; se volvieron mecánicos personajes que hacen una y otra vez lo mismo. No son imponentes señores con su traje lleno de sorpresas. No hay leones, osos, perros, tigres ni monos: pero ni siquiera ellos podrían endulzar la sensación de pérdida. Algo se pierde y da vueltas en la cabeza.

Entonces, lo irreal es el lujo, la ilusión, la maravilla. Los rayos del sol se cuelan por las desgastadas costuras de la carpa circense, asientos que se salen de su lugar, piso de tierra y está repleto de piedras. Más parece un lugar de ensayo y entrenamiento que el sitio donde hombres vuelan, se contonean bellas mujeres, rugen poderosas fieras o gritan distraídos payasos.

Es doloroso pensar que la inocencia con que veían el espectáculo ya no está. Una vez que se conoce la verdad: artistas decadentes, con lesiones, dolores y vidas peculiares. De sueños no concretados. De copas de más. De administradores que controlan todo, que no permiten que este mundo se conozca, para no perder cuenta del dinero.

Y aunque la magia se ha muerto y una cachetada de adultez –con más olor a “vejez”- pega en la cara todavía hay un secreto anhelo de que la noche lo cambie todo. Que los recuerdos sean más fuertes. Pero al comenzar la función las pocas expectativas van desapareciendo: no, definitivamente no es lo mismo. Nada de lo que antes era excitante lo es. Todo parece vivido con anterioridad, un recuerdo que alguien tuvo alguna vez: la magia no ha regresado. Simplemente se esfumó.

Posteado por: Cotonito | 25 marzo 2009

(Enseñar) el respeto por la vida

 512 fueron los contagiados de VIH sin notificar, informaba el Ministro de Salud, Álvaro Erazo. Con 268 personas ni siquiera se intentó. El problema sería la legislación sobre el VIH en Chile, pero con o sin reglamento los responsables de la salud deberían hacer bien su trabajo, el descontrol del SIDA definitivamente podría tener consecuencias nefastas.

En Chile, por la discriminación a los pacientes, la ley establece un protocolo de confidencialidad y seguimiento de los infectados ¿Cómo es posible entonces que haya más de mil contagiados? Claramente se trata de un problema que escapa a los trabajadores: a todo Chile le falta consciencia de la seriedad del tema, pero nadie nos ha instruido sobre la responsabilidad de vida que tenemos.

En su mayoría estos pacientes no solicitan el examen, sino que se les aplica antes de alguna intervención. Por ello deben cerciorarse de que entendieron la información para asistirlos durante todo el proceso, en particular el psicológico. Pero así no ha estado ocurriendo y existen ejemplos dramáticos de contagio. Según dicen los especialistas la falta de un procedimiento regular, que obligue a la documentación eficiente de estos enfermos, es el problema. Pero hay algo más: educar al país. Enseñar a 17 millones de personas a tener consciencia de esta enfermedad.

Pero si en nuestro país hasta para realizar campañas en televisión hay problemas, entonces ¿qué se puede esperar del control de los pacientes? Nadie quiere hablar de SIDA y, sin embargo, es urgente educar sobre la necesidad de respetar la vida, la dignidad. Si todos los chilenos entendieran la gravedad del asunto, 520 pacientes sin notificar, sería un mal recuerdo: los chilenos harían lo insospechado para proteger al resto.

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